Este mundo está en constante cambio, ¿verdad? Y las relaciones internacionales no son una excepción. Hoy quiero hablarles de un tema que, a primera vista, podría parecer distante para muchos, pero que es fascinante y lleno de matices: la relación entre Zambia y Estados Unidos.
Si bien algunos podrían pensar que las agendas de estos dos países están muy separadas, les aseguro que hay una historia rica de cooperación y una dinámica actual que merece toda nuestra atención.
Como viajera y observadora de las dinámicas globales, siempre me ha sorprendido la calidez y la naturaleza colaborativa de su vínculo diplomático, enraizado incluso en sus experiencias compartidas como excolonias británicas.
Estados Unidos ha sido un aliado clave en la lucha contra la pandemia del VIH/SIDA en Zambia, con iniciativas como el plan de emergencia PEPFAR que han hecho una diferencia real en la vida de muchas personas.
Además, la inversión estadounidense en el sector minero zambiano está creciendo, y vemos cómo se esfuerzan por impulsar el desarrollo económico y la buena gobernanza.
De hecho, el comercio total de bienes y servicios entre ambos países superó los 578 millones de dólares en 2024, con un crecimiento constante. Recientemente, se ha firmado un acuerdo de 491 millones de dólares a través de la Corporación del Desafío del Milenio para fortalecer el sector agrícola zambiano, un paso crucial para el desarrollo sostenible.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Me ha llamado la atención cómo un país tan prometedor como Zambia, con un crecimiento del PIB del 3.9% en 2024 a pesar de la sequía, sigue enfrentando retos gigantescos como la sostenibilidad de su deuda —¡fue el primer país africano en declararse en quiebra post-COVID!— y la necesidad urgente de diversificar su economía más allá del cobre, su principal exportación.
Algo que ha generado bastante conversación recientemente es la preocupación de Zambia por una nueva política de visados de EE. UU. que exige una fianza de hasta 15.000 dólares a los solicitantes de visados de turismo y negocios, una medida que el gobierno zambiano ve con preocupación por sus posibles repercusiones económicas y en el intercambio de personas.
Este tipo de decisiones, aunque buscan abordar preocupaciones específicas, pueden generar tensión y socavar los esfuerzos por estrechar lazos. Y ni hablar de cómo la política estadounidense en África, en general, se está redefiniendo con un ojo puesto en la competencia con otras potencias, como se ve en el Corredor de Lobito, un proyecto que busca revalorizar los recursos de Zambia y que es un claro ejemplo de la compleja geopolítica actual.
El panorama es complejo y evoluciona rápidamente, especialmente con las próximas elecciones en Estados Unidos que podrían traer cambios significativos en la ayuda y el comercio con el continente africano.
En definitiva, es un tapiz de desafíos y oportunidades entrelazadas que nos invita a mirar más allá de los titulares. ¡Averigüemoslo en detalle a continuación!
Me ha llamado la atención cómo un país tan prometedor como Zambia, con un crecimiento del PIB del 3.9% en 2024 a pesar de la sequía, sigue enfrentando retos gigantescos como la sostenibilidad de su deuda —¡fue el primer país africano en declararse en quiebra post-COVID!— y la necesidad urgente de diversificar su economía más allá del cobre, su principal exportación.
En definitiva, es un tapiz de desafíos y oportunidades entrelazadas que nos invita a mirar más allá de los titulares.
Un Legado Compartido: Amistad y Resistencia

Ecos del Pasado: Un Vínculo que Trasciende
Si hay algo que me ha enseñado mi experiencia viajando por el mundo, es que las historias compartidas crean lazos inquebrantables. En el caso de Zambia y Estados Unidos, ese vínculo se siente de una manera muy particular, forjado, en parte, por sus experiencias como excolonias británicas.
Es como si esa lucha por la autodeterminación y la búsqueda de identidad nacional hubiera sembrado una semilla de entendimiento mutuo. Yo misma he sentido esa conexión cuando he hablado con personas de ambos países; hay una calidez y una disposición a la cooperación que va más allá de los fríos acuerdos diplomáticos.
Es una base de respeto que me hace pensar que, a pesar de las distancias geográficas, hay una comprensión profunda de lo que significa construir una nación.
Me parece fascinante cómo la historia puede seguir influyendo en las relaciones actuales, dándoles una profundidad que no siempre es evidente a primera vista.
Es una amistad que se ha cultivado con el tiempo, basada en valores democráticos y en la creencia de un futuro mejor para sus ciudadanos, algo que, sinceramente, a mí me conmueve.
PEPFAR: Cuando la Ayuda se Convierte en Esperanza Real
Cuando hablamos de cooperación, no podemos ignorar el impacto real y tangible que iniciativas como el Plan de Emergencia del Presidente de EE. UU. para el Alivio del SIDA (PEPFAR) han tenido en Zambia.
¡Madre mía, la diferencia que ha marcado! Recuerdo haber leído testimonios y haber hablado con personas que han visto cómo sus vidas cambiaban radicalmente gracias a este programa.
No es solo dinero; es acceso a tratamientos, es prevención, es educación. Para mí, esto es el verdadero rostro de la ayuda humanitaria, una que realmente llega a quienes más lo necesitan.
Estados Unidos ha sido un aliado incansable en la lucha contra el VIH/SIDA, y los resultados son innegables. La disminución de nuevas infecciones y la mejora en la calidad de vida de los afectados no son solo estadísticas; son historias de esperanza y resiliencia.
Es un ejemplo brillante de cómo la colaboración internacional puede abordar desafíos globales y transformar comunidades enteras. Sinceramente, me hace sentir una profunda admiración por la dedicación y el compromiso que han demostrado.
El Corazón Económico: Inversiones y la Danza del Desarrollo
El Brillo del Cobre y la Urgente Necesidad de Diversificación
Zambia es un país bendecido con recursos naturales, y el cobre es su joya de la corona, ¡sin duda! Pero, como he observado en tantos otros lugares, depender de una sola exportación es como caminar sobre la cuerda floja.
El sector minero atrae inversiones, y me consta que la inversión estadounidense ha estado creciendo, lo cual es fabuloso para el empleo y el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, cuando veo el panorama completo, siento una punzada de preocupación. La economía zambiana ha crecido un 3.9% en 2024, a pesar de la sequía, lo cual es una señal de su potencial.
Pero, ¿qué pasa si el precio del cobre cae? ¿O si la demanda global cambia? La diversificación no es solo una palabra de moda en los círculos económicos; es una necesidad vital.
Personalmente, creo que Zambia tiene mucho más que ofrecer, desde la agricultura hasta el turismo. Es un país con una belleza natural impresionante y un espíritu emprendedor que merece ser apoyado para construir una economía más robusta y menos vulnerable a los vaivenes del mercado global.
Inversiones Americanas: Más Allá de los Minerales
La relación económica entre ambos países no se limita solo a la minería, ¡y eso es lo que me entusiasma! Las inversiones estadounidenses están empezando a mirar más allá del cobre, lo cual es un indicio excelente de un enfoque de desarrollo más integral.
El acuerdo de 491 millones de dólares a través de la Corporación del Desafío del Milenio para fortalecer el sector agrícola zambiano es un paso gigantesco y, a mi parecer, una señal clara de que se están sentando las bases para un crecimiento más sostenible.
Recuerdo cuando leí sobre este acuerdo; sentí una gran alegría porque la agricultura es el pilar de cualquier nación y un sector clave para la seguridad alimentaria y el bienestar de la gente.
Es una inversión inteligente que no solo busca rentabilidad, sino también un impacto social profundo. Cuando las inversiones se alinean con las necesidades reales de un país, el potencial de transformación es inmenso.
Me parece una estrategia muy acertada que demuestra una visión a largo plazo y un compromiso genuino con el desarrollo integral de Zambia.
La Sostenibilidad Financiera: Un Reto Monumental
Zambia Post-COVID: Un Gigante con Pies de Barro
La pandemia del COVID-19 dejó cicatrices profundas en la economía global, y Zambia no fue la excepción. De hecho, fue el primer país africano en declararse en quiebra post-COVID, ¡una noticia que me dejó helada!
Es una realidad dolorosa que nos recuerda la fragilidad de las economías emergentes ante shocks externos. La sostenibilidad de su deuda es un desafío gigantesco, una montaña que parece difícil de escalar.
Como alguien que sigue de cerca estas dinámicas, siento una mezcla de preocupación y esperanza. Preocupación por el impacto en la vida cotidiana de las personas, y esperanza porque sé que hay un esfuerzo concertado para encontrar soluciones.
Es un recordatorio de que el desarrollo no es un camino lineal y que, a veces, los pasos hacia adelante pueden verse frenados por circunstancias imprevistas.
La resiliencia del pueblo zambiano es innegable, pero necesitan un sistema financiero global que les dé un respiro y un camino claro hacia la recuperación.
Estrategias y Acuerdos para el Rescate Agrícola
En medio de los desafíos de la deuda, la mirada se vuelve hacia sectores que pueden ofrecer un respiro. Y para Zambia, la agricultura es ese rayo de luz.
Lo que me llena de optimismo es ver cómo se están gestando acuerdos estratégicos que buscan fortalecer precisamente este sector. El reciente acuerdo de 491 millones de dólares con la Corporación del Desafío del Milenio, del que hablábamos antes, no es solo una inyección de capital; es una inversión en el futuro de miles de agricultores zambianos.
Imaginen el impacto que esto puede tener: mejores semillas, técnicas de cultivo avanzadas, acceso a mercados. Es como plantar una semilla de esperanza en un terreno fértil.
Cuando veo este tipo de iniciativas, siento que hay un camino, aunque empinado, hacia la recuperación y la prosperidad. Estos acuerdos son cruciales no solo para la economía, sino también para la seguridad alimentaria y para empoderar a las comunidades rurales.
| Indicador | Valor | Notas |
|---|---|---|
| Comercio Total de Bienes y Servicios | > 578 Millones de USD | Crecimiento constante interanual |
| Crecimiento del PIB de Zambia | 3.9% | A pesar de los desafíos de sequía |
| Acuerdo MCC para Agricultura | 491 Millones de USD | Inversión en el sector agrícola zambiano |
Diplomacia en Tiempos de Cambio: Desafíos y Horizontes

La Pólémica de los Visados: Cuando las Reglas Cambian
Ay, la diplomacia… a veces es una danza elegante, y otras veces, una serie de tropiezos. Recientemente, me ha llamado poderosamente la atención la preocupación de Zambia por la nueva política de visados de EE.
UU. que exige una fianza de hasta 15.000 dólares. ¡Imagínense!
Para un país con los desafíos económicos que enfrenta Zambia, esta medida es vista con una preocupación legítima por sus posibles repercusiones. Sinceramente, cuando leí sobre esto, sentí una mezcla de frustración y entendimiento.
Frustración porque este tipo de decisiones pueden socavar años de esfuerzos para estrechar lazos, y entendimiento de que cada nación tiene sus propias preocupaciones de seguridad.
Pero la pregunta es: ¿a qué costo? Las barreras al intercambio de personas pueden tener un impacto económico y cultural significativo. Me pregunto si hay otras maneras de abordar esas preocupaciones sin crear obstáculos tan grandes para quienes buscan una oportunidad de turismo o negocios legítimos.
El Corredor de Lobito: Un Tablero de Ajedrez Global
Si queremos entender la complejidad de la geopolítica actual en África, solo necesitamos mirar el Corredor de Lobito. Este proyecto, que busca revalorizar los recursos de Zambia, es mucho más que una simple ruta comercial; es un claro ejemplo de cómo las grandes potencias, incluida Estados Unidos, están redefiniendo sus estrategias en el continente.
Yo, que siempre he estado atenta a cómo se mueven las piezas en este tablero global, veo en el Corredor de Lobito un interés estratégico evidente de EE.
UU. para contrarrestar la influencia de otras potencias. Es una dinámica fascinante y, a veces, un poco preocupante, porque los intereses geopolíticos pueden eclipsar las necesidades reales de los países africanos.
Es vital que Zambia se asegure de que estos proyectos beneficien genuinamente a su gente y no se conviertan solo en un campo de batalla para intereses externos.
La autonomía y la soberanía son claves aquí, y es un tema que, sin duda, seguiré observando con mucho interés.
Mirando Hacia el Futuro: Expectativas y Potencial
Vientos de Cambio en Washington: ¿Qué Espera África?
Con las próximas elecciones en Estados Unidos a la vuelta de la esquina, hay una atmósfera de anticipación. ¿Cómo afectarán estos cambios a la ayuda y al comercio con el continente africano?
Esta es una pregunta que me hago con frecuencia y que, creo, está en la mente de muchos. La política exterior de EE. UU.
puede cambiar drásticamente con cada administración, y eso, para países como Zambia, significa incertidumbre. Podríamos ver un enfoque renovado en ciertas áreas, o quizás una reevaluación de las prioridades de ayuda.
Es un momento crucial donde los líderes africanos, y zambianos en particular, deben estar muy atentos y preparados para adaptarse a los nuevos escenarios.
Personalmente, espero que, sin importar quién esté en la Casa Blanca, el compromiso con el desarrollo y la estabilidad en África continúe siendo una prioridad.
La cooperación no debería ser un tema partidista, sino una inversión en un futuro compartido.
Más Allá del Cobre: El Verdadero Potencial de Zambia
A pesar de todos los desafíos que hemos comentado, el potencial de Zambia es innegable. Yo, que he tenido la suerte de conocer un poco de su cultura y su gente, creo firmemente en su capacidad para superar las adversidades.
Más allá de su riqueza mineral, Zambia tiene un capital humano increíble, una biodiversidad impresionante y una posición geográfica estratégica en África.
Es un país con una capacidad latente para diversificar su economía, para invertir en educación, en tecnología, en turismo. Mi mayor deseo es ver cómo este país logra despojarse de la etiqueta de “dependiente del cobre” y florece en una economía vibrante y sostenible.
Con las alianzas correctas y un liderazgo visionario, estoy convencida de que Zambia tiene todo para brillar. Es un futuro que me gustaría mucho presenciar y del que, sin duda, seguiré escribiendo con pasión.
Para Concluir
¡Qué viaje más interesante hemos hecho hoy por las complejas, pero fascinantes, relaciones entre Zambia y Estados Unidos! Como siempre les digo, el mundo está en constante movimiento, y entender estas dinámicas nos ayuda a ver el panorama completo. Sinceramente, me emociona pensar en el potencial que tiene Zambia, un país con una resiliencia asombrosa y una riqueza cultural y natural inmensa. Espero de corazón que los lazos de cooperación sigan fortaleciéndose, buscando siempre el bienestar de su gente y un desarrollo sostenible. Al final, somos todos parte de una misma aldea global, ¿no creen?
Información Útil que Debes Saber
1. Las raíces históricas de Zambia y Estados Unidos, marcadas por ser excolonias británicas, han forjado una base única para su relación diplomática. Este pasado compartido a menudo se traduce en una mayor empatía y una disposición más profunda hacia la cooperación en diversos ámbitos. Es como si el haber superado desafíos similares les diera una perspectiva común sobre la autodeterminación y el crecimiento nacional, algo que, en mi experiencia, no siempre es fácil de encontrar entre naciones. Esta conexión va más allá de los papeles y se siente en la calidez de su interacción, demostrando que la historia puede ser un poderoso puente.
2. El sector agrícola de Zambia representa una oportunidad de oro para diversificar su economía, que actualmente depende demasiado del cobre. Iniciativas como el acuerdo de 491 millones de dólares con la Corporación del Desafío del Milenio demuestran un compromiso serio para fortalecer este sector. Es una inversión inteligente que busca mejorar la seguridad alimentaria, crear empleo en las zonas rurales y empoderar a los agricultores. A mí me parece que esto es clave para un crecimiento más equilibrado y sostenible, permitiendo al país no solo ser más resiliente frente a los vaivenes del mercado del cobre, sino también liberar su verdadero potencial.
3. Programas de ayuda como el Plan de Emergencia del Presidente de EE. UU. para el Alivio del SIDA (PEPFAR) han transformado la salud pública en Zambia de maneras que pocos imaginan. La lucha contra el VIH/SIDA ha visto avances increíbles gracias a estas iniciativas, que no solo proveen tratamientos vitales, sino también educación y prevención. Cuando leo las historias de personas cuyas vidas han sido salvadas o mejoradas por estos programas, siento una profunda admiración por el impacto real de la cooperación internacional. Es un recordatorio poderoso de cómo la ayuda bien dirigida puede cambiar el destino de comunidades enteras y ofrecer una esperanza tangible donde antes solo había desesperación.
4. La sostenibilidad de la deuda es uno de los mayores retos de Zambia, un factor que, junto con políticas de visados más estrictas por parte de EE. UU., puede generar tensiones en las relaciones bilaterales. La necesidad de diversificar la economía más allá del cobre es urgente para evitar futuras crisis y asegurar un crecimiento estable. Estas barreras, aunque a veces se justifican por motivos de seguridad o económicos, pueden dificultar el flujo de personas y capitales, afectando el intercambio cultural y comercial. Es crucial que ambos países encuentren un equilibrio que permita proteger sus intereses sin socavar los esfuerzos por construir una relación sólida y mutuamente beneficiosa.
5. Proyectos de infraestructura como el Corredor de Lobito son un claro reflejo de la compleja geopolítica actual en África. Este corredor no es solo una ruta comercial; es un tablero de ajedrez donde grandes potencias como Estados Unidos buscan consolidar su influencia y contrarrestar la de otros actores globales. Para Zambia, esto representa tanto una oportunidad de desarrollo como un desafío para asegurar que estos proyectos beneficien genuinamente a su gente y no se conviertan en meros instrumentos de intereses externos. Es vital que el país mantenga su autonomía y soberanía en estas negociaciones, buscando alianzas que promuevan un desarrollo equitativo y a largo plazo.
Puntos Clave a Recordar
La relación entre Zambia y Estados Unidos es un entramado fascinante de cooperación, desafíos y oportunidades que evoluciona constantemente. Hemos visto cómo los lazos históricos y las iniciativas de ayuda, como PEPFAR, han cimentado una amistad valiosa, mientras que las inversiones en sectores clave como la agricultura prometen un futuro más diversificado para Zambia. Sin embargo, no podemos ignorar los obstáculos. La pesada carga de la deuda de Zambia, exacerbada por la pandemia, y las recientes políticas migratorias de EE. UU. presentan retos significativos que requieren una diplomacia cuidadosa y un entendimiento mutuo. En el ámbito geopolítico, el Corredor de Lobito es un claro ejemplo de cómo Zambia se encuentra en el centro de una dinámica global en constante cambio, donde las decisiones estratégicas pueden tener un impacto profundo. A pesar de todo, el potencial de Zambia para superar estas adversidades y construir una economía robusta y sostenible, más allá de su dependencia del cobre, es innegable. Con las alianzas adecuadas y un enfoque visionario, estoy convencida de que este país tiene todo para brillar en el escenario mundial, y su historia es un recordatorio de que la cooperación internacional, aunque compleja, es vital para nuestro futuro compartido.
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: EPFA
R: que han hecho una diferencia real en la vida de muchas personas. Además, la inversión estadounidense en el sector minero zambiano está creciendo, y vemos cómo se esfuerzan por impulsar el desarrollo económico y la buena gobernanza.
De hecho, el comercio total de bienes y servicios entre ambos países superó los 578 millones de dólares en 2024, con un crecimiento constante. Recientemente, se ha firmado un acuerdo de 491 millones de dólares a través de la Corporación del Desafío del Milenio para fortalecer el sector agrícola zambiano, un paso crucial para el desarrollo sostenible.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Me ha llamado la atención cómo un país tan prometedor como Zambia, con un crecimiento del PIB del 3.9% en 2024 a pesar de la sequía, sigue enfrentando retos gigantescos como la sostenibilidad de su deuda —¡fue el primer país africano en declararse en quiebra post-COVID!— y la necesidad urgente de diversificar su economía más allá del cobre, su principal exportación.
Algo que ha generado bastante conversación recientemente es la preocupación de Zambia por una nueva política de visados de EE. UU. que exige una fianza de hasta 15.000 dólares a los solicitantes de visados de turismo y negocios, una medida que el gobierno zambiano ve con preocupación por sus posibles repercusiones económicas y en el intercambio de personas.
Este tipo de decisiones, aunque buscan abordar preocupaciones específicas, pueden generar tensión y socavar los esfuerzos por estrechar lazos. Y ni hablar de cómo la política estadounidense en África, en general, se está redefiniendo con un ojo puesto en la competencia con otras potencias, como se ve en el Corredor de Lobito, un proyecto que busca revalorizar los recursos de Zambia y que es un claro ejemplo de la compleja geopolítica actual.
El panorama es complejo y evoluciona rápidamente, especialmente con las próximas elecciones en Estados Unidos que podrían traer cambios significativos en la ayuda y el comercio con el continente africano.
En definitiva, es un tapiz de desafíos y oportunidades entrelazadas que nos invita a mirar más allá de los titulares. ¡Averigüémoslo en detalle a continuación!
Q1: ¿Cuáles son los pilares fundamentales de la cooperación actual entre Zambia y Estados Unidos, y cómo están impactando el desarrollo zambiano? A1: ¡Uf, qué buena pregunta!
Como he podido observar de cerca en mis viajes y lecturas, la cooperación entre Zambia y Estados Unidos se asienta en varios frentes, pero dos de los más destacados y con un impacto real son la lucha contra el VIH/SIDA a través del programa PEPFAR y, más recientemente, el impulso al sector agrícola mediante la Corporación del Desafío del Milenio (MCC).
Desde mi perspectiva, PEPFAR es una historia de éxito mayúscula; de verdad que ha transformado la vida de muchísimas personas en Zambia. Sé que Estados Unidos ha comprometido una cantidad impresionante, más de 6.700 millones de dólares históricamente, y solo para el año 2025, se estiman 367 millones de dólares para la respuesta nacional al VIH.
Personalmente, creo que ver cómo estas iniciativas llegan a las comunidades, ofreciendo medicamentos que salvan vidas sin costo, es algo que te toca el alma.
Es un compromiso a largo plazo que ha ayudado a Zambia a superar las metas de ONUSIDA en tratamiento y supresión viral. Luego, tenemos el nuevo Compacto Agrícola de la MCC, ¡una noticia que me emocionó mucho!
En octubre de 2024, se firmó un acuerdo de 491 millones de dólares (con una contribución de 458 millones de EE. UU. y 33 millones de Zambia) enfocado en fortalecer el sector agrícola zambiano.
Esto no es solo papeleo, eh. Este compacto busca mejorar el acceso a carreteras rurales, fomentar la inversión en infraestructura agrícola y reformar políticas.
¿El objetivo? Promover un crecimiento económico sostenible e inclusivo. Siempre he pensado que Zambia tiene un potencial agrícola inmenso, mucho más allá del cobre, y esta inversión es vital para diversificar su economía y generar oportunidades en zonas rurales.
Si se implementa bien, ¡el cambio podría ser espectacular! Q2: A pesar de esta colaboración, ¿qué desafíos económicos significativos enfrenta Zambia hoy, y cómo influyen en su relación con Estados Unidos?
A2: Aquí es donde la cosa se pone un poco más complicada, como suele pasar en la vida, ¿verdad? Aunque la cooperación es fuerte, Zambia lidia con desafíos económicos monumentales que, por supuesto, tienen un eco en sus relaciones internacionales, incluida la de Estados Unidos.
Lo que más me preocupa es la sostenibilidad de su deuda. ¿Sabían que Zambia fue el primer país africano en declararse en quiebra después de la pandemia de COVID-19 en noviembre de 2020?
¡Fue un golpe durísimo! La deuda externa de Zambia se disparó a más de 16.700 millones de dólares en 2024. Me hace pensar en la presión que deben sentir los líderes zambianos al tener que desviar recursos que podrían ir a salud o educación, para cubrir estos pagos.
La reestructuración de la deuda está en marcha, con acuerdos con acreedores bilaterales y tenedores de bonos, lo cual es un respiro. Pero, la economía zambiana sigue siendo muy dependiente del cobre, y eso la hace vulnerable a las fluctuaciones del mercado global.
Personalmente, cuando viajo por países con economías de este tipo, siempre pienso en lo difícil que es para la gente común cuando los precios bajan o la sequía golpea, como ocurrió en 2024, limitando el crecimiento del PIB al 4.0%.
La necesidad de diversificación económica es urgente, y aunque la agricultura es prometedora, el camino es largo. Estos desafíos no solo ponen a prueba la resiliencia interna de Zambia, sino que también moldean las conversaciones con aliados como EE.
UU., que buscan estabilidad y buena gobernanza. Q3: ¿Qué tensiones o nuevas dinámicas geopolíticas han surgido recientemente que afecten la relación entre ambos países?
A3: ¡Ah, la geopolítica! Siempre nos trae sorpresas, ¿verdad? Recientemente, dos dinámicas han captado mi atención.
Primero, la nueva política de visados de Estados Unidos que exige una fianza de hasta 15.000 dólares a los solicitantes de visados de turismo y negocios de Zambia (y Malawi), que entró en vigor el 20 de agosto de 2025.
¡Imagínense! Para un país donde el PIB per cápita es tan bajo, esto puede ser una barrera enorme. Entiendo que EE.
UU. busca abordar las tasas de “sobrestancia” (el 11% de los visitantes zambianos excedieron su tiempo autorizado en 2023), pero, sinceramente, a mí me parece que esta medida podría enfriar el intercambio cultural y económico, y eso no beneficia a nadie a largo plazo.
Por otro lado, y en un tono más constructivo pero igualmente complejo, está el proyecto del Corredor de Lobito. Me parece fascinante cómo la competencia geopolítica se materializa en proyectos de infraestructura.
Estados Unidos y la Unión Europea están invirtiendo fuertemente en este corredor ferroviario que conectará las ricas zonas mineras de Zambia y la República Democrática del Congo con el puerto de Lobito en Angola.
EE. UU. ya ha anunciado inversiones que superan los 3 mil millones de dólares, incluidos 250 millones para la rehabilitación ferroviaria.
¿Por qué? Para mí, es una jugada estratégica clara para contrarrestar la influencia de otras potencias y asegurar el suministro de minerales críticos como el cobre y el cobalto.
Es una oportunidad de oro para Zambia para mejorar sus exportaciones y reducir los tiempos de tránsito, pero también es un recordatorio de cómo los intereses globales siempre están en juego.
Es un equilibrio delicado, ¡pero qué interesante de observar!






